MENSAJE DEL ELN A LA SEGUNDA ASAMBLEA NACIONAL POR LA PAZ
Profesor de la Universidad Nacional de Colombia, adscrito a la Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales, es miembro del grupo de Investigacion en Seguridad y Defensa y del Centro de Pensamiento y Seguimiento a Proceso de Paz. Especialista en Conflicto Armado.
viernes, 20 de noviembre de 2015
Veredicto
Participación en Política
Uno de los temas que debate la opinión pública es la posible participación en política de los integrantes de las FARC, si se firman los acuerdos en La Habana. Muchos consideran que esto debe ocurrir como consecuencia del proceso; otros, que muchos deben tener restricciones y prohibiciones por los delitos cometidos.
Con Edward Rodriguez Centro Democrático fiscal y Carlos Medina en defensa.
miércoles, 18 de noviembre de 2015
Los diálogos con el ELN, se fueron para el 2016…
CARLOS MEDINA GALLEGO
Docente – Investigador
Centro de Pensamiento y Seguimiento a los Diálogos de Paz
Universidad Nacional de Colombia
No obstante los avances alcanzados entre la delegación del Gobierno del Presidente Juan Manuel Santos y la delegación de paz del ELN, en relación con un acuerdo de paz y de una agenda de conversaciones en la fase exploratoria que precede la mesa pública, el país no escuchara este año ese anuncio. Esa mesa de conversaciones se fue para el 2016. Las partes han hecho pública y reiterada manifestación de la voluntad para iniciar un proceso de conversaciones de paz, pero, todo parece indicar, que aun no están dadas las condiciones para que se de inicio a ese proceso.
El presidente Juan Manuel Santos, es el más interesado en sacar adelante una mesa de conversaciones, con esta organización en la medida en que es consciente que sin el ELN, no solo la paz es incompleta, sino que la guerra continuaría, con todo lo que ello implica en costos económicos, políticos y sociales para el país. El ELN, ha declarado a través de Pablo Beltrán, miembro de la delegación de paz de esta organización, en mensaje a la II ASAMBLEA NACIONAL POR LA PAZ, convocada por la Unión Sindical Obrera, La Universidad Nacional de Colombia y el Ministerio del Trabajo y Seguridad Social, que tienen toda la voluntad para marchar en un proceso de paz que comprometa la participación de la sociedad civil y que entienden que este es el momento histórico de la paz. No obstante, esas manifestaciones de voluntad aun no logran encontrar el camino que los conduce a una mesa pública.
El gobierno tiene serias dudas de la unidad interna del ELN y considera que el sector económica y militarmente más fuerte y más radical se está consumiendo el conjunto de la organización influyendo en estructuras debilitadas, las que apoya y recompone a su favor transformando la correlación de fuerzas en materia de los poderes de conducción interna. Señala que no fueron mayores los avances del Quinto Congreso y que no han tomado de manera clara y definitiva la decisión de irse de la guerra y, que así como existen dirigentes del COCE convencidos de la necesidad de marchar hacia la paz, existen otros que ven en los diálogos un escenario de legitimación del discurso insurgente. Igualmente el gobierno lee dinámicas de grupos de interés que le impiden avanzar a la organización en la toma de decisiones, a lo que se suma una especie de deuda solidaria con el gobierno venezolano, al cual el ELN buscaría darle el mayor protagonismo posible en los diálogos, en un momento en que la situación interna venezolana y las tensiones de fronteras dificultan decisiones del gobierno en ese sentido.
No obstante, estos elementos de percepción, existe la orden presidencial de mantener la dinámica de los diálogos exploratorios y de hacer lo que se requiera en el marco de las posibilidades existentes y con el mayor realismo, para llegar a una mesa pública y dar curso a la discusión de la agenda acordada.
Por su parte, el ELN no ve suficiente voluntad del gobierno para emprender cambios democráticos que favorezcan a la población, amplíen la democracia y posibiliten el desarrollo de los conflictos en un contexto de seguridades que no conduzcan ni a la judicialización, ni a la criminalización. Perciben al gobierno buscando desarmar a la insurgencia para ofertar con mayor seguridad a los inversionistas extranjeros los recursos naturales en el marco de economías extractivas arrasadoras de territorios y de poblaciones. Tienen grandes prevenciones sobre la voluntad real de las elites económicas y políticas de comprometerse y de cumplir con los acuerdos a que se llegue con la insurgencia y la sociedad civil, y no ven que pese a los acuerdos que se han alcanzado en la Habana con las FARC, el gobierno este ajustando la fase de transición que conduce a la implementación de los mismos, sino, por el contrario, lo ven gobernar y legislar en contravía. En síntesis, todavía no se ha construido la confianza suficiente como para involucrarse a fondo en un proceso de paz.
Pero igual que el gobierno, el ELN tiene como orientación persistir en la búsqueda de la salida política al conflicto armado, buscando en lo esencial, en sus palabras, una paz con justicia social, democracia y soberanía.
Estoy convencido que en ese proceso se ha avanzado, que se reconoce al ELN como una organización diferente, que se le toma en serio y que seguramente tendrá una mesa y agenda propia cuando así lo determinen las circunstancias, ojala más pronto que lejos. Ya nos hemos convencido todos aquellos que le trabajamos 24 horas a la paz que no va a ser este año y que seguramente, no será antes de febrero, porque ni el momento es el propicio, ni las condiciones están dadas.
No deja de preocupar el tiempo, si el proceso de paz con las FARC avanza y se firma un acuerdo para someter a refrendación - que con toda seguridad no será el 23 de Marzo-, el proceso del ELN estaría comenzando en el cierre de las conversaciones con las FARC y, quiérase o no, algunos de los temas de agenda con el ELN, tienen que coincidir con los de la Habana, porque son dos mesas distintas, pero es una sola paz y es un solo país. Los temas de justicia, victimas y democracia seguramente tendrán similitudes. El proceso de refrendación no tendría un mecanismo distinto, entre otros temas de interés común.
La llegada del ELN al proceso de paz, puede producirse como un factor renovador y dinamizador de las dinámicas de acuerdo de finalización del conflicto, sin que por ello pierda su especificidad.
Por ahora me permito informar a la opinión pública que el proceso con el ELN se va para el 2016…, al no ser, que al Gobierno Nacional y al ELN, les dé por llevarme la contraía… lo que el país agradecería.
Bogotá, 19 de Noviembre de 2015
domingo, 8 de noviembre de 2015
Conversaciones GOBIERNO –ELN
Lo único que
queda pendiente… es instalar MESA PUBLICA
El largo proceso de
conversaciones exploratorias entre el Gobierno Nacional y el ELN, para acordar
una agenda de diálogos de paz ha llegado
a su fin. Las partes han logrado cerrar los puntos de agenda y han centrado
en las últimas reuniones la atención es lo estrictamente formal: Donde se van a
realizar las conversaciones, quienes van a ser los países acompañantes y
garantes, cuando y en que condiciones se anuncia al país el inicio de la mesa
publica, entre otros aspectos de orden logístico y operativo.
Lo importante de
esta etapa es que se ha respetado el carácter diferente del proceso del ELN con
el que se adelanta con las FARC en la Habana. Se ha entendido que son dos
procesos distintos, pero que es una sola la paz de Colombia; que hay temas
afines y que es la disposición de las partes la que puede hacer coincidir los
acuerdos cuando estos competan al interés del proceso y de la paz. Se ha
reconocido que en la agenda de conversaciones con el ELN, hay nuevos e
importantes ejes de reflexión que van a ayudar a darle mayor solidez a la construcción
de una paz estable y duradera con mayor justicia social, entre ellos, la paz
pensada desde los territorios y con las poblaciones.
Recordemos que el Gobierno
Nacional y el ELN se han puesto de acuerdo y han cerrado los temas que han de
discutirse en la mesa de conversaciones PUBLICA en lo pertinente a la participación de la
sociedad civil, la construcción de un modelo democracia incluyente y
pluralista, las transformaciones necesarias para la paz, el tema de las víctimas
del conflicto armado y lo referente a la terminación del conflicto y los
mecanismos que se deben utilizar para refrendar los acuerdos.
No pueden ser mejores
las condiciones que existen actualmente para que los diálogos se inicien, hay
una declarada disposición de la Conferencia
Episcopal para acompañar los diálogos y hacer las gestiones que sean
necesarias para que estos echen a andar, si el gobierno lo autoriza, y no creo
que el gobierno y el presidente Juan Manuel Santos tengan ninguna objeción para
que la iglesia pueda prestar sus buenos oficios a este proceso. Naciones Unidas y el Centro de Pensamiento y
Seguimiento al Proceso de Paz de la Universidad Nacional, igual han
mostrado su mayor disposición para acompañar los diálogos con el ELN.
Las embajadas de Noruega, Suecia y Suiza, entre muchas
otras han mostrado toda su disposición para apoyar y acompañar ese proceso. Países
como Cuba, Venezuela, Ecuador, que han estado comprometidos con la fase
exploratoria así como Uruguay, Brasil y en general todos los países de América
Latina que han mostrado su interés en apoyar estos diálogos están pendientes de
su inicio y de servir como garantes, acompañantes o auxiliares de lo que se
requiera.
Instituciones como
UNASUR y la OEA, no tendrían inconveniente en apoyar y acompañar los diálogos,
es decir hay ambiente favorable y de apoyo estatal e institucional decidido
para que estos diálogos se den en el marco de las mayores garantías.
Pero, igualmente y de manera muy importante, hay un apoyo de la sociedad civil que ha
trabajado en los ultimos años en la creación de las condiciones para que la paz
pueda darse. La Mesa Social por la Paz, La II Asamblea Nacional por la PAZ, La
Mesa Ecuménica por las PAZ, Las distintas iglesias, la Minga Indígena, El Coordinador Nacional
Agrario, La cumbre Agraria, Obrera, Campesina y Popular, el Congreso de los Pueblos,
Marcha Patriótica, entre muchas otras organizaciones sociales y populares están
en el camino de apoyar esos diálogos porque están comprometidos con la paz de Colombia.
No menos importante
es el apoyo que pueda prestar la academia
que ha publicado ya dos libros en relación con las posibilidades de poner en
marcha un proceso de conversaciones con el ELN y que ha abordado la agenda
conocida de manera solidaria y propositiva. Las publicaciones ¿Por qué negociar con el ELN? e Y sin embargo se mueve, son documentos de un gran valor para esa organización
que seguramente tendrán a la mano en el desarrollo de las conversaciones.
Las FARC han
mostrado su disposición para aportar desde su propia experiencia al desarrollo
de las conversaciones respetando la autonomía e independencia del ELN para
transitar su propia ruta.
En síntesis, todo está
dado para que se puedan iniciar las conversaciones entre Gobierno y ELN, en la
fase que le corresponde a una mesa pública.
Seguramente se está esperando el momento oportuno para que se dé a conocer al país
la iniciación de los diálogos Gobierno Nacional –ELN que será sin duda una muy
importante y significativa noticia para todos los colombianos.
sábado, 19 de septiembre de 2015
domingo, 16 de agosto de 2015
TERMINACIÓN
DEL CONFLICTO Y LA DEJACIÓN DE ARMAS
La ruta del ELN…
CARLOS MEDINA GALLEGO
Docente Investigador
Universidad Nacional de Colombia
Grupo de Investigación en Seguridad y
Defensa
Centro de Pensamiento y Seguimiento
al Proceso de Paz
A su propio ritmo y seguramente en un universo de inseguridades e
incertidumbre de las partes, marcha la fase exploratoria del Gobierno del
presidente Juan Manuel Santos con el Ejército de Liberación Nacional –ELN-
sobre las posibilidades de llegar a un acuerdo y a una agenda de conversaciones
para la terminación del conflicto armado. No es mucho lo que se sabe de la
letra menuda de las conversaciones adelantadas en esta fase exploratoria que
debe conducir a una mesa pública, en donde de cara al país se construyan los
acuerdos políticos que se requieren para avanzar hacia la construcción de una
paz estable y duradera, que sin la menor duda no es posible si la insurgencia
del ELN, no llega a un acuerdo con el gobierno.
La muerte de Megateo, comandante del último reducto de la guerrilla del
EPL, que opera en la región del Catatumbo y que seguramente generará al
interior de esta organización un proceso que puede conducir hacia la descomposición
total, al sometimiento a la justicia o a la búsqueda de un acuerdo con el
gobierno para la desmovilización de lo que queda de estructura armada y la
entrega de las armas en unas condiciones de favorabilidad jurídica, deja al ELN
como minoría determinante de la finalización real del conflicto armado en el país.
Avanzar en el diálogo entre partes en la fase exploratoria cuando hay una experiencia en marcha en una mesa
pública como son las conversaciones de la Habana entre el gobierno y las FARC, no es fácil, porque ambas partes buscan
superar los inconvenientes que se van presentando en esa mesa y establecer las
diferencias que le dan identidad a los procesos. Hay temas que se comparten
aunque se tengan visiones distintas y que obligan a acuerdos similares: los
problemas agrarios, la participación política, el tema de víctimas, lo
relacionado con drogas ilícitas, que aunque no es tan marcado con el ELN, no va
a dejar de abordarse, la oferta de seguridades y de certidumbres jurídicas, la garantía
del cumplimiento de acuerdos; el tema de la justicia, la verdad, la reparación y
el compromiso de no repetición… entre muchos otros temas que conducen a dos que
son definitivos: La terminación del conflicto y la dejación de armas.
Pese al hermetismo existente en el compromiso de mutua confidencialidad
de parte del Gobierno Nacional y del ELN, se sabe que la agenda que puede guiar
estas conversaciones va bastante avanzada y que se han afinado puntos
importantes para unas conversaciones públicas que permitan llegar a acuerdos políticos
sustanciales. No se ha saltado aun a la mesa pública porque no se han alcanzado
los entendimientos suficientes sobre el tema de terminación del conflicto y dejación
de armas, que en la práctica no tiene porque ser así, porque para eso está la
mesa abierta a la sociedad colombiana, a los medios de comunicación y a la
comunidad internacional. Es allí donde se llega a los acuerdos con respecto al
tema y no en la mesa exploratoria que lo que define es que se va a conversar.
La agenda exploratoria establece los criterios de las conversaciones,
los temas a conversar y las metodologías a seguir. Es la mesa pública, donde se
llega a los acuerdos políticos que ponen fin al conflicto armado y a la dejación
de las armas, en el marco de una oferta de oportunidades para el desarrollo de
la lucha política democrática y el reconocimiento institucional y
constitucional de la insurgencia como un actor legal y legitimo en la lucha política
del país.
Lo que precede de manera ineludible un proceso de diálogo para la terminación
del conflicto es la voluntad explícita de estar dispuestos a dejar las armas si
se llega a un acuerdo político de terminación del conflicto que se refrenda
frente a la opinión pública, por una vía mutuamente acordada y se instituyen los
mecanismos de implementación de los acuerdos, con la veedurías, acompañamientos
y respaldos tanto institucionales, como de la comunidad nacional e internacional.
Desde luego que existen todas las dudas e inseguridades sobre el cumplimiento
de los acuerdos, heredados de proceso anteriores, irresponsablemente manejados,
que condujeron al asesinato de
dirigentes de la insurgencia institucionalizados ya y en la lucha política democrática
o, experiencias de extradición como en el caso de los comandantes paramilitares
que quitaron a las víctimas la posibilidad de la verdad, la justicia y la reparación
integral. Si el proceso se blinda política, social, jurídicamente, en oferta de
seguridad y, se hace acompañar de una veeduría internacional y un observatorio permanente de la evolución del
mismo seguramente tendrá menos incidentes desafortunados y mayor
responsabilidad en el cumplimiento de los acuerdos.
Hay que acercar el tema de terminación del conflicto y dejación de armas
a consideraciones y condiciones
similares a las que se dieron con las FARC, porque le resulta muy difícil al
gobierno aceptarle al ELN unas condiciones distintas a las de esa organización,
sin generar en esta las incomodidades y reclamos pertinentes, e incluso conflictos
internos. Esas son las dificultades que resultan de tener unos acuerdos en
marcha y estar buscando la concreción de otra agenda que respetando la
especificidad se entienda en el marco de un proceso más amplio.
A partir de éste 18 de Agosto de 2015, se retoman las conversaciones en
la fase exploratoria entre Gobierno y ELN; ojalá los esfuerzos que se realizan
puedan dar frutos y el país reciba la buena nueva de que se abre la mesa pública con una agenda realista y
de amplias posibilidades para generar significativos cambios en el marco de un
nuevo orden democrático.
Bogotá, 16 de agosto de 2015
martes, 4 de agosto de 2015
SOBRE
EL PERDON
Notas
sobre el trabajo de Oscar Tulio Lizcano “El perdón duerme con las palabras”
CARLOS
MEDINA GALLEGO
Docente –
Investigador
Centro de
Pensamiento y Seguimiento al Proceso de Paz –CPSPP-
Universidad
Nacional de Colombia
He tenido la oportunidad de
leer el trabajo de grado en la Maestría de Filosofía de la Universidad de
Antioquia, del Dr. Oscar Tulio Lizcano, titulado, “El perdón duerme con las palabras” y siento la
obligación de enunciar en un primer
momento, la sensación de gratificación y deleite que he tenido a lo largo de la
lectura del documento, no solo por el tema que aborda, la manera como lo hace y
lo que decanta de lo que se podría denominar la
filosofía del perdón, para el tratamiento
del mismo en el ámbito del conflicto colombiano.
Es, si ustedes me lo permiten, una pieza exquisita de reflexión que esta
medida por una escritura sencilla y contundente, que nos lleva de la mano de
quien escribe por los imaginarios de conocidos filósofos y pensadores del perdón
(Husserl, Ricoeurt, Derrida, Jankelevitch), reivindicando para las victimas el
legitimo derecho a ser portadores del ejercicio absoluto del perdon, desde un
enfoque que se construye más allá de lo político y jurídico en el orden de lo
moral como un acto liberador y reparador.
Hay en el texto un orden de
la reflexión que va creciendo en argumentos en un debate interior del autor en
su condición de víctima que está detrás de respuestas a sus propios
padecimientos, allí se siente la lucha interior de Oscar Tulio, por encontrar
un lugar desde el cual responder las preguntas que motivan su reflexión sobre
el acto del perdón en un orden en que se construye la superioridad moral de la
victima sobre su victimario. Es un discurso en el que tiene transito sanatorio
la ira, el dolor, el sentimiento de venganza, la retaliación… para alcanzar la
desnudez del espíritu que es capaz de perdonar y de reivindicar como propio el
derecho a hacerlo.
La estructura del trabajo,
es terapéutica, una larga y motivada introducción abre la puerta a la reflexión
de cinco apartes cada uno de los cuales se fija un propósito constructor y
argumentativo en el que la idea del perdón, se hace concepto, practica
narrativa, reflexión filosófica, disputa política, acto humano que coloca al
centro la fundación argumentativa y la reafirmación de profundas convicciones
sobre la práctica del perdón. El discurso se carga de razones propias para el
perdón, de solidas bases en el orden de lo moral, de seguridades que se
construyen en la insistencias recurrente de afirmaciones que en un primer
momento tienen como objetivo persuadir al autor e invitarlo a adscribirlas.
Este no es trabajo
convencional de un estudiante de maestría que asume para cumplir un requisito
para optar por un titulo. No este trabajo está escrito, para llenarse de
razones y salvar la vida, para repararse a si mismo en un universo de
reconocimiento del otro, como un otro
que necesita ser reconocido y reparado mas allá del daño que ha producido como
un otro posible y no un otro negado. El objeto de este trabajo no es la víctima
es el victimario que es en quien se
deposita el perdón. Pero el protagonista único e insustituible del acto del
perdón si es la víctima y ese es el reclamo que atraviesa esta reflexión desde
la filosofía.
Oscar Tulio, ha procesado su
propio dolor, de la mejor manera que lo puede hacer una persona que ha sido
como él victima de la violencia, lo ha hecho en la profundización de su
condición humano, en la sacralización de su vida en el marco de lo cultural y
lo ético, de lo moral y de lo filosófico. Se ha deconstruido en la órbita de
las reflexiones sobre el perdón en torno a enunciados fundacionales que le
permiten proyectarse en una práctica que no solo lo dignifica y engrandece,
sino que se constituye en una ruta social para el perdón que ocupa sin
compromiso la individualidad de las víctimas y sale al paso a la usurpación del
derecho de las mismas a ser titulares del perdón en relación a terceros
políticos y jurídicos.
No creo que pueda decir
mejor que Oscar Tulio lo que él ha dicho a través de la polifonía de los
autores que guían su reflexión, la que dicho sea de paso, no por nutrirse de
ellos deja de ser propia. Pero hay unos enunciados categóricos que sirven de
síntesis, entendida esta como la parte del todo que por contenerlo es capaz de
representarlo cuando está ausente.
Como no reconocerse el
afirmaciones como la de que en Colombia el dolor y el perdón exigen una
filosofía, cuando el conflicto ha dejado 7.200.000 víctimas que son
depositarias directas o indirectas del acto del perdón que constituye su único
patrimonio desde el orden de lo moral. De ahí la necesidad de que las victimas
estén al centro de la solución del conflicto pero no para que sean
instrumentalizadas, ni re-victimizadas, sino para que sean ellas las que
protagonicen la solución ética y moral del conflicto.
Oscar Tulio nos coloca
frente a afirmaciones que re-significan los discursos institucionales y
sociales del dolor y del perdón en su apuesta por una fenomenología del dolor y
una ética del perdón. Hace suya la idea que no se puede perdonar desde la
cicatriz, sino desde la herida abierta y que para que el perdón sea verdadero,
debe perdonar lo imperdonable. Construye desde Derrida esta idea que tan
urgentemente se requiere socializar hoy en el país. No permite que el perdón se
transe en relación comercial que conduzcan a indulto y amnistías otorgadas por
terceros, con soberanía, pero sin legitimidad, porque la legitimidad la tienen
las víctimas, así no sean portadores de la soberanía, como lo afirma en su
trabajo. La denominación de la soberanía en el universo de lo individual es la
autonomía que es la expresión del ejercicio de la libertad en el ámbito de la
competencia de lo que le es propio. Por eso el perdón como acto de libertad le
corresponde a la víctima y no al poder político o al orden jurídico.
El perdón, es asumido en
este trabajo, como un actor de amor y esa connotación le da una superior
condición humana, porque el amor es un acto de libertad. Y ese acto de
amor compromete al culpable y a la
víctima, no hay allí ninguna mediación. Solo el amor es capaz de perdonar lo
imperdonable y, perdonar lo imperdonable tiene en este caso nuestro de
violencia con perdonar los crímenes de lesa humanidad. Es de esa dimensión el
acto del perdón.
La reflexión se hunde en
unas profundidades que conmueven cuando se tocan temas como el arrepentimiento,
como la solicitud del perdón, la enunciación y el reconocimiento descarnado del
daño sin mediación de inculpación alguna, sin transacciones vergonzosas por
reducción del castigo. En el perdón verdadero no hay castigo y eso no implica
que no haya justicia, es que está al margen de ella, en un lugar que la supera
en universo de la autoridad moral. Es por esto que el perdón debe otorgarse sin
solicitud de demanda.
Un formidable
cuestionamiento se hace en relación con una memoria construida para el olvido,
para la reconciliación, para los propósitos de Estado, de ahí la necesidad de
la herida abierta para que el perdón sea autentico, para que sea de potestad de
las victimas de su propio saneamiento y de el saneamiento social. El perdón no
prescinde de la verdad. Oscar Tulio, no
se vende engaños es contundente en la percepción de condición de agente de la violencia del
Estado.
El perdón no renuncia a la
reparación integral, simbólica, ética, política, social, económica ese es un
derecho que tienen todas las víctimas, desde el cual retoman con plenitud su
vida y continúan en su dignificación. El perdón es una virtud política que
permite generar sociedades nuevas.
Este trabajo del Dr. Oscar Tulio Lizcano, debe
convertirse en una soporte para las reflexiones sobre el perdón en todos los
ámbitos de la sociedad colombiana, debe ser publicado y difundido con amplitud,
debe ser propiciador de escenarios como este desarrollado por el Centro de
Pensamiento y Seguimiento al Proceso de Paz de la Universidad Nacional. Debe
hacer parte obligada de los estudios de postconflicto, de las Cátedras de paz.
Este trabajo de Oscar Tulio Lizcano constituye un recurso fundamental en lo que
ha dado en llamarse sin mucho contenido la pedagogía de la paz, la cultura de
la paz. He disfrutado de la primera a la ultima pagina con placer y con
angustia este texto, en particular, las ultimas paginas me llenaron de ansiedad
por que allí se puso en aprietos, al reflexionar sobre los planteamientos de Jankelevitch, en relación con la
condicionalidad o incondicionalidad del perdón, si todo debe ser perdonable,
incluyendo los crímenes de lesa humanidad, la esencia misma del discurso
construido en la afirmación categórica que el perdón solo es autentico si se
perdona lo imperdonable.
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