viernes, 20 de noviembre de 2015


MENSAJE DEL ELN A LA SEGUNDA ASAMBLEA NACIONAL POR LA PAZ

 Veredicto
 Participación en Política
 Uno de los temas que debate la opinión pública es la posible participación en política de los integrantes de las FARC, si se firman los acuerdos en La Habana. Muchos consideran que esto debe ocurrir como consecuencia del proceso; otros, que muchos deben tener restricciones y prohibiciones por los delitos cometidos.
Con  Edward Rodriguez Centro Democrático fiscal y Carlos Medina en defensa.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Los diálogos con el ELN, se fueron para el 2016…

CARLOS MEDINA GALLEGO
Docente – Investigador
Centro de Pensamiento y Seguimiento a los Diálogos de Paz
Universidad Nacional de Colombia

No obstante los avances alcanzados entre la delegación del Gobierno del Presidente Juan Manuel Santos y la delegación de paz del ELN, en relación con un acuerdo de paz y de una agenda de conversaciones en la fase exploratoria que precede la mesa pública, el país no escuchara este año ese anuncio. Esa mesa de conversaciones se fue para el 2016. Las partes han hecho pública y reiterada manifestación de la voluntad para iniciar un proceso de conversaciones de paz, pero,  todo parece indicar,  que aun no están dadas las condiciones para que se de inicio a ese proceso.

 El presidente Juan Manuel Santos, es el más interesado en sacar adelante una mesa de conversaciones, con esta organización en la medida en que es consciente que sin el ELN, no solo la paz es incompleta, sino que la guerra continuaría, con todo lo que ello implica en costos económicos, políticos y sociales para el país. El ELN, ha declarado a través de Pablo Beltrán, miembro de la delegación de paz de esta organización, en mensaje a la II ASAMBLEA NACIONAL POR LA PAZ, convocada por la Unión Sindical Obrera, La Universidad Nacional de Colombia y el Ministerio del Trabajo y Seguridad Social,  que tienen toda la voluntad para marchar en un proceso de paz que comprometa la participación de la sociedad civil y que entienden que este es el momento histórico de la paz. No obstante, esas manifestaciones de voluntad aun no logran encontrar el camino que los conduce a una mesa pública.

El gobierno tiene serias dudas de la unidad interna del ELN y considera que el sector económica y militarmente más fuerte y más radical se está consumiendo el conjunto de la organización influyendo en estructuras debilitadas, las que apoya y recompone a su favor transformando la correlación de fuerzas en materia de los poderes de conducción interna. Señala que no fueron mayores los avances del Quinto Congreso y que no han tomado de manera clara y definitiva la decisión de irse de la guerra y, que así como existen dirigentes del COCE convencidos de la necesidad de marchar hacia la paz, existen otros que ven en los diálogos un escenario de legitimación del discurso insurgente. Igualmente el gobierno lee dinámicas de grupos de interés que le impiden avanzar a la organización en la toma de decisiones, a lo que se suma una especie de deuda solidaria con el gobierno venezolano, al cual el ELN buscaría darle el mayor protagonismo posible en los diálogos, en un momento en que la situación interna venezolana y las tensiones de fronteras dificultan decisiones del gobierno en ese sentido.  

No obstante, estos elementos de percepción, existe la orden presidencial de mantener la dinámica de los diálogos exploratorios y de hacer lo que se requiera en el marco de las posibilidades existentes y con el mayor realismo, para llegar a una mesa pública y dar curso a la discusión de la agenda acordada.

Por su parte, el ELN no ve suficiente voluntad del gobierno para emprender cambios democráticos que favorezcan a la población, amplíen la democracia y posibiliten el desarrollo de los conflictos en un contexto de seguridades que no conduzcan ni a la judicialización, ni a la criminalización. Perciben al gobierno buscando desarmar a la insurgencia para ofertar con mayor seguridad a los inversionistas extranjeros los recursos naturales en el marco de economías extractivas arrasadoras de territorios y de poblaciones. Tienen grandes prevenciones sobre la voluntad real de las elites económicas y políticas de comprometerse y de cumplir con los acuerdos a que se llegue con la insurgencia y la sociedad civil, y no ven que pese a los acuerdos que se han alcanzado en la Habana con las FARC, el gobierno este ajustando la fase de transición que conduce a la implementación de los mismos, sino, por el contrario, lo ven gobernar y legislar en contravía. En síntesis, todavía no se ha construido la confianza suficiente como para involucrarse a fondo en un proceso de paz.

Pero igual que el gobierno, el ELN tiene como orientación persistir en la búsqueda de la salida política al conflicto armado, buscando en lo esencial, en sus palabras, una paz con justicia social, democracia y soberanía.

Estoy convencido que en ese proceso se ha avanzado, que se reconoce al ELN como una organización diferente, que se le toma en serio y que seguramente tendrá una mesa y agenda propia cuando así lo determinen las circunstancias, ojala más pronto que lejos. Ya nos hemos convencido todos aquellos que le trabajamos 24 horas a la paz que no va a ser este año y que seguramente, no será antes de febrero, porque ni el momento es el propicio, ni las condiciones están dadas.

No deja de preocupar el tiempo, si el proceso de paz con las FARC avanza y se firma un acuerdo para someter a refrendación - que con toda seguridad no será el 23 de Marzo-,  el proceso del ELN estaría comenzando en el cierre de las conversaciones con las FARC y, quiérase o no,  algunos de los temas de agenda con el ELN, tienen que coincidir con los de la Habana, porque son dos mesas distintas, pero es una sola paz y es un solo país. Los temas de justicia, victimas y democracia seguramente tendrán similitudes. El proceso de refrendación no tendría un mecanismo distinto, entre otros temas de interés común.  

La llegada del ELN al proceso de paz, puede producirse como un factor renovador y dinamizador de las dinámicas de acuerdo de finalización del conflicto, sin que por ello pierda su especificidad.

Por ahora me permito informar a la opinión pública que el proceso con el ELN se va para el 2016…, al no ser, que al Gobierno Nacional y al ELN, les dé por llevarme la contraía… lo que el país agradecería.

Bogotá, 19 de Noviembre de 2015 

domingo, 8 de noviembre de 2015

Conversaciones GOBIERNO –ELN
Lo único que queda pendiente… es instalar MESA PUBLICA

El largo proceso de conversaciones exploratorias entre el Gobierno Nacional y el ELN, para acordar una agenda de diálogos de paz ha llegado a su fin. Las partes han logrado cerrar los puntos de agenda y han centrado en las últimas reuniones la atención es lo estrictamente formal: Donde se van a realizar las conversaciones, quienes van a ser los países acompañantes y garantes, cuando y en que condiciones se anuncia al país el inicio de la mesa publica, entre otros aspectos de orden logístico y operativo.

Lo importante de esta etapa es que se ha respetado el carácter diferente del proceso del ELN con el que se adelanta con las FARC en la Habana. Se ha entendido que son dos procesos distintos, pero que es una sola la paz de Colombia; que hay temas afines y que es la disposición de las partes la que puede hacer coincidir los acuerdos cuando estos competan al interés del proceso y de la paz. Se ha reconocido que en la agenda de conversaciones con el ELN, hay nuevos e importantes ejes de reflexión que van a ayudar a darle mayor solidez a la construcción de una paz estable y duradera con mayor justicia social, entre ellos, la paz pensada desde los territorios y con las poblaciones.

Recordemos que el Gobierno Nacional y el ELN se han puesto de acuerdo y han cerrado los temas que han de discutirse en la mesa de conversaciones PUBLICA  en lo pertinente a la participación de la sociedad civil, la construcción de un modelo democracia incluyente y pluralista, las transformaciones necesarias para la paz, el tema de las víctimas del conflicto armado y lo referente a la terminación del conflicto y los mecanismos que se deben utilizar para refrendar los acuerdos.

No pueden ser mejores las condiciones que existen actualmente para que los diálogos se inicien, hay una declarada disposición de la Conferencia Episcopal para acompañar los diálogos y hacer las gestiones que sean necesarias para que estos echen a andar, si el gobierno lo autoriza, y no creo que el gobierno y el presidente Juan Manuel Santos tengan ninguna objeción para que la iglesia pueda prestar sus buenos oficios a este proceso. Naciones Unidas y el Centro de Pensamiento y Seguimiento al Proceso de Paz de la Universidad Nacional, igual han mostrado su mayor disposición para acompañar los diálogos con el ELN.

Las embajadas de Noruega, Suecia y Suiza, entre muchas otras han mostrado toda su disposición para apoyar y acompañar ese proceso. Países como Cuba, Venezuela, Ecuador, que han estado comprometidos con la fase exploratoria así como Uruguay, Brasil y en general todos los países de América Latina que han mostrado su interés en apoyar estos diálogos están pendientes de su inicio y de servir como garantes, acompañantes o auxiliares de lo que se requiera.
Instituciones como UNASUR y la OEA, no tendrían inconveniente en apoyar y acompañar los diálogos, es decir hay ambiente favorable y de apoyo estatal e institucional decidido para que estos diálogos se den en el marco de las mayores garantías.

Pero,  igualmente y de manera muy importante,  hay un apoyo de la sociedad civil que ha trabajado en los ultimos años en la creación de las condiciones para que la paz pueda darse. La Mesa Social por la Paz, La II Asamblea Nacional por la PAZ, La Mesa Ecuménica por las PAZ, Las distintas iglesias,  la Minga Indígena, El Coordinador Nacional Agrario, La cumbre Agraria, Obrera, Campesina y Popular, el Congreso de los Pueblos, Marcha Patriótica, entre muchas otras organizaciones sociales y populares están en el camino de apoyar esos diálogos porque están comprometidos con la paz de Colombia.

No menos importante es el apoyo que pueda prestar la academia que ha publicado ya dos libros en relación con las posibilidades de poner en marcha un proceso de conversaciones con el ELN y que ha abordado la agenda conocida de manera solidaria y propositiva. Las publicaciones ¿Por qué negociar con el ELN? e Y sin embargo se mueve,  son documentos de un gran valor para esa organización que seguramente tendrán a la mano en el desarrollo de las conversaciones.

Las FARC han mostrado su disposición para aportar desde su propia experiencia al desarrollo de las conversaciones respetando la autonomía e independencia del ELN para transitar su propia ruta.


En síntesis, todo está dado para que se puedan iniciar las conversaciones entre Gobierno y ELN, en la fase que le corresponde a una mesa pública. Seguramente se está esperando el momento oportuno para que se dé a conocer al país la iniciación de los diálogos Gobierno Nacional –ELN que será sin duda una muy importante y significativa noticia para todos los colombianos.      

domingo, 16 de agosto de 2015



TERMINACIÓN DEL CONFLICTO Y LA DEJACIÓN DE ARMAS
La ruta del ELN…

CARLOS MEDINA GALLEGO
Docente Investigador
Universidad Nacional de Colombia
Grupo de Investigación en Seguridad y Defensa
Centro de Pensamiento y Seguimiento al Proceso de Paz

A su propio ritmo y seguramente en un universo de inseguridades e incertidumbre de las partes, marcha la fase exploratoria del Gobierno del presidente Juan Manuel Santos con el Ejército de Liberación Nacional –ELN- sobre las posibilidades de llegar a un acuerdo y a una agenda de conversaciones para la terminación del conflicto armado. No es mucho lo que se sabe de la letra menuda de las conversaciones adelantadas en esta fase exploratoria que debe conducir a una mesa pública, en donde de cara al país se construyan los acuerdos políticos que se requieren para avanzar hacia la construcción de una paz estable y duradera, que sin la menor duda no es posible si la insurgencia del ELN, no llega a un acuerdo con el gobierno.  

La muerte de Megateo, comandante del último reducto de la guerrilla del EPL, que opera en la región del Catatumbo y que seguramente generará al interior de esta organización un proceso que puede conducir hacia la descomposición total, al sometimiento a la justicia o a la búsqueda de un acuerdo con el gobierno para la desmovilización de lo que queda de estructura armada y la entrega de las armas en unas condiciones de favorabilidad jurídica, deja al ELN como minoría determinante de la finalización real del conflicto armado en el país.

Avanzar en el diálogo entre partes en la fase exploratoria cuando hay una experiencia en marcha en una mesa pública como son las conversaciones de la Habana entre el gobierno y las FARC,  no es fácil, porque ambas partes buscan superar los inconvenientes que se van presentando en esa mesa y establecer las diferencias que le dan identidad a los procesos. Hay temas que se comparten aunque se tengan visiones distintas y que obligan a acuerdos similares: los problemas agrarios, la participación política, el tema de víctimas, lo relacionado con drogas ilícitas, que aunque no es tan marcado con el ELN, no va a dejar de abordarse, la oferta de seguridades y de certidumbres jurídicas, la garantía del cumplimiento de acuerdos; el tema de la justicia, la verdad, la reparación y el compromiso de no repetición… entre muchos otros temas que conducen a dos que son definitivos: La terminación del conflicto y la dejación de armas.



Pese al hermetismo existente en el compromiso de mutua confidencialidad de parte del Gobierno Nacional y del ELN, se sabe que la agenda que puede guiar estas conversaciones va bastante avanzada y que se han afinado puntos importantes para unas conversaciones públicas que permitan llegar a acuerdos políticos sustanciales. No se ha saltado aun a la mesa pública porque no se han alcanzado los entendimientos suficientes sobre el tema de terminación del conflicto y dejación de armas, que en la práctica no tiene porque ser así, porque para eso está la mesa abierta a la sociedad colombiana, a los medios de comunicación y a la comunidad internacional. Es allí donde se llega a los acuerdos con respecto al tema y no en la mesa exploratoria que lo que define es que se va a conversar.

La agenda exploratoria establece los criterios de las conversaciones, los temas a conversar y las metodologías a seguir. Es la mesa pública, donde se llega a los acuerdos políticos que ponen fin al conflicto armado y a la dejación de las armas, en el marco de una oferta de oportunidades para el desarrollo de la lucha política democrática y el reconocimiento institucional y constitucional de la insurgencia como un actor legal y legitimo en la lucha política del país.

Lo que precede de manera ineludible un proceso de diálogo para la terminación del conflicto es la voluntad explícita de estar dispuestos a dejar las armas si se llega a un acuerdo político de terminación del conflicto que se refrenda frente a la opinión pública, por una vía mutuamente acordada y se instituyen los mecanismos de implementación de los acuerdos, con la veedurías, acompañamientos y respaldos tanto institucionales, como de la comunidad nacional e internacional.

Desde luego que existen todas las dudas e inseguridades sobre el cumplimiento de los acuerdos, heredados de proceso anteriores, irresponsablemente manejados,  que condujeron al asesinato de dirigentes de la insurgencia institucionalizados ya y en la lucha política democrática o, experiencias de extradición como en el caso de los comandantes paramilitares que quitaron a las víctimas la posibilidad de la verdad, la justicia y la reparación integral. Si el proceso se blinda política, social, jurídicamente, en oferta de seguridad y, se hace acompañar de una veeduría internacional y un observatorio permanente de la evolución del mismo seguramente tendrá menos incidentes desafortunados y mayor responsabilidad en el cumplimiento de los acuerdos.

Hay que acercar el tema de terminación del conflicto y dejación de armas a  consideraciones y condiciones similares a las que se dieron con las FARC, porque le resulta muy difícil al gobierno aceptarle al ELN unas condiciones distintas a las de esa organización, sin generar en esta las incomodidades y reclamos pertinentes, e incluso conflictos internos. Esas son las dificultades que resultan de tener unos acuerdos en marcha y estar buscando la concreción de otra agenda que respetando la especificidad se entienda en el marco de un proceso más amplio.

A partir de éste 18 de Agosto de 2015, se retoman las conversaciones en la fase exploratoria entre Gobierno y ELN; ojalá los esfuerzos que se realizan puedan dar frutos y el país reciba la buena nueva de que se abre la mesa pública con una agenda realista y de amplias posibilidades para generar significativos cambios en el marco de un nuevo orden democrático.          

Bogotá, 16 de agosto de 2015


         

martes, 4 de agosto de 2015

SOBRE EL PERDON
Notas sobre el trabajo de Oscar Tulio Lizcano “El perdón duerme con las palabras”

CARLOS MEDINA GALLEGO
Docente – Investigador
Centro de Pensamiento y Seguimiento al Proceso de Paz –CPSPP-
Universidad Nacional de Colombia

He tenido la oportunidad de leer el trabajo de grado en la Maestría de Filosofía de la Universidad de Antioquia, del Dr. Oscar Tulio Lizcano, titulado, “El perdón duerme con las palabras” y siento la obligación de enunciar  en un primer momento, la sensación de gratificación y deleite que he tenido a lo largo de la lectura del documento, no solo por el tema que aborda, la manera como lo hace y lo que decanta de lo que se podría denominar la  filosofía  del perdón, para el tratamiento del mismo en el ámbito del conflicto colombiano.

Es,  si ustedes me lo permiten,  una pieza exquisita de reflexión que esta medida por una escritura sencilla y contundente, que nos lleva de la mano de quien escribe por los imaginarios de conocidos filósofos y pensadores del perdón (Husserl, Ricoeurt, Derrida, Jankelevitch), reivindicando para las victimas el legitimo derecho a ser portadores del ejercicio absoluto del perdon, desde un enfoque que se construye más allá de lo político y jurídico en el orden de lo moral como un acto liberador y reparador.

Hay en el texto un orden de la reflexión que va creciendo en argumentos en un debate interior del autor en su condición de víctima que está detrás de respuestas a sus propios padecimientos, allí se siente la lucha interior de Oscar Tulio, por encontrar un lugar desde el cual responder las preguntas que motivan su reflexión sobre el acto del perdón en un orden en que se construye la superioridad moral de la victima sobre su victimario. Es un discurso en el que tiene transito sanatorio la ira, el dolor, el sentimiento de venganza, la retaliación… para alcanzar la desnudez del espíritu que es capaz de perdonar y de reivindicar como propio el derecho a hacerlo.

La estructura del trabajo, es terapéutica, una larga y motivada introducción abre la puerta a la reflexión de cinco apartes cada uno de los cuales se fija un propósito constructor y argumentativo en el que la idea del perdón, se hace concepto, practica narrativa, reflexión filosófica, disputa política, acto humano que coloca al centro la fundación argumentativa y la reafirmación de profundas convicciones sobre la práctica del perdón. El discurso se carga de razones propias para el perdón, de solidas bases en el orden de lo moral, de seguridades que se construyen en la insistencias recurrente de afirmaciones que en un primer momento tienen como objetivo persuadir al autor e invitarlo a adscribirlas.
Este no es trabajo convencional de un estudiante de maestría que asume para cumplir un requisito para optar por un titulo. No este trabajo está escrito, para llenarse de razones y salvar la vida, para repararse a si mismo en un universo de reconocimiento del otro, como un  otro que necesita ser reconocido y reparado mas allá del daño que ha producido como un otro posible y no un otro negado. El objeto de este trabajo no es la víctima es el victimario que es en quien se deposita el perdón. Pero el protagonista único e insustituible del acto del perdón si es la víctima y ese es el reclamo que atraviesa esta reflexión desde la filosofía.

Oscar Tulio, ha procesado su propio dolor, de la mejor manera que lo puede hacer una persona que ha sido como él victima de la violencia, lo ha hecho en la profundización de su condición humano, en la sacralización de su vida en el marco de lo cultural y lo ético, de lo moral y de lo filosófico. Se ha deconstruido en la órbita de las reflexiones sobre el perdón en torno a enunciados fundacionales que le permiten proyectarse en una práctica que no solo lo dignifica y engrandece, sino que se constituye en una ruta social para el perdón que ocupa sin compromiso la individualidad de las víctimas y sale al paso a la usurpación del derecho de las mismas a ser titulares del perdón en relación a terceros políticos y jurídicos.

No creo que pueda decir mejor que Oscar Tulio lo que él ha dicho a través de la polifonía de los autores que guían su reflexión, la que dicho sea de paso, no por nutrirse de ellos deja de ser propia. Pero hay unos enunciados categóricos que sirven de síntesis, entendida esta como la parte del todo que por contenerlo es capaz de representarlo cuando está ausente.

Como no reconocerse el afirmaciones como la de que en Colombia el dolor y el perdón exigen una filosofía, cuando el conflicto ha dejado 7.200.000 víctimas que son depositarias directas o indirectas del acto del perdón que constituye su único patrimonio desde el orden de lo moral. De ahí la necesidad de que las victimas estén al centro de la solución del conflicto pero no para que sean instrumentalizadas, ni re-victimizadas, sino para que sean ellas las que protagonicen la solución ética y moral del conflicto.

Oscar Tulio nos coloca frente a afirmaciones que re-significan los discursos institucionales y sociales del dolor y del perdón en su apuesta por una fenomenología del dolor y una ética del perdón. Hace suya la idea que no se puede perdonar desde la cicatriz, sino desde la herida abierta y que para que el perdón sea verdadero, debe perdonar lo imperdonable. Construye desde Derrida esta idea que tan urgentemente se requiere socializar hoy en el país. No permite que el perdón se transe en relación comercial que conduzcan a indulto y amnistías otorgadas por terceros, con soberanía, pero sin legitimidad, porque la legitimidad la tienen las víctimas, así no sean portadores de la soberanía, como lo afirma en su trabajo. La denominación de la soberanía en el universo de lo individual es la autonomía que es la expresión del ejercicio de la libertad en el ámbito de la competencia de lo que le es propio. Por eso el perdón como acto de libertad le corresponde a la víctima y no al poder político o al orden jurídico.

El perdón, es asumido en este trabajo, como un actor de amor y esa connotación le da una superior condición humana, porque el amor es un acto de libertad. Y ese acto de amor  compromete al culpable y a la víctima, no hay allí ninguna mediación. Solo el amor es capaz de perdonar lo imperdonable y, perdonar lo imperdonable tiene en este caso nuestro de violencia con perdonar los crímenes de lesa humanidad. Es de esa dimensión el acto del perdón.

La reflexión se hunde en unas profundidades que conmueven cuando se tocan temas como el arrepentimiento, como la solicitud del perdón, la enunciación y el reconocimiento descarnado del daño sin mediación de inculpación alguna, sin transacciones vergonzosas por reducción del castigo. En el perdón verdadero no hay castigo y eso no implica que no haya justicia, es que está al margen de ella, en un lugar que la supera en universo de la autoridad moral. Es por esto que el perdón debe otorgarse sin solicitud de demanda.

Un formidable cuestionamiento se hace en relación con una memoria construida para el olvido, para la reconciliación, para los propósitos de Estado, de ahí la necesidad de la herida abierta para que el perdón sea autentico, para que sea de potestad de las victimas de su propio saneamiento y de el saneamiento social. El perdón no prescinde de la verdad.  Oscar Tulio, no se vende engaños es contundente en la percepción  de condición de agente de la violencia del Estado.

El perdón no renuncia a la reparación integral, simbólica, ética, política, social, económica ese es un derecho que tienen todas las víctimas, desde el cual retoman con plenitud su vida y continúan en su dignificación. El perdón es una virtud política que permite generar sociedades nuevas.

 Este trabajo del Dr. Oscar Tulio Lizcano, debe convertirse en una soporte para las reflexiones sobre el perdón en todos los ámbitos de la sociedad colombiana, debe ser publicado y difundido con amplitud, debe ser propiciador de escenarios como este desarrollado por el Centro de Pensamiento y Seguimiento al Proceso de Paz de la Universidad Nacional. Debe hacer parte obligada de los estudios de postconflicto, de las Cátedras de paz. Este trabajo de Oscar Tulio Lizcano constituye un recurso fundamental en lo que ha dado en llamarse sin mucho contenido la pedagogía de la paz, la cultura de la paz. He disfrutado de la primera a la ultima pagina con placer y con angustia este texto, en particular, las ultimas paginas me llenaron de ansiedad por que allí se puso en aprietos, al reflexionar sobre los planteamientos de  Jankelevitch, en relación con la condicionalidad o incondicionalidad del perdón, si todo debe ser perdonable, incluyendo los crímenes de lesa humanidad, la esencia misma del discurso construido en la afirmación categórica que el perdón solo es autentico si se perdona lo imperdonable.