lunes, 27 de enero de 2020









Partido FARC, transformar la cultura política para seguir tras los sueños…

CARLOS MEDINA GALLEGO
Docente Investigador
Universidad Nacional de Colombia
Centro de Pensamiento y Seguimiento al Proceso de Paz


Como analista del conflicto armado, pero sobre todo como defensor del proceso de paz y de lo que el acuerdo significa en las posibilidades de la trasformación de las causas estructurales del conflicto y la ampliación y profundización de la democracia, no deja de preocuparme la compleja situación por la que atraviesa actualmente la dinámica política  interna de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común FARC, como partido político en el ámbito de la institucionalidad democrática.

Sin el ánimo de entrar en discusión con nadie y solamente de llamar la atención sobre aspectos que son relevantes en la construcción exitosa del partido político FARC,  que,  a la larga,  es el único doliente “militante” del acuerdo de paz con el gobierno del presidente Juan Manuel Santos, y que en esta etapa de estancamiento y desmonte del gobierno, encabezado por el Presidente Iván Duque Márquez y la coalición liderada por el partido Centro Democrático, requiere de las mayores fortalezas y acompañamientos sociales, ciudadanos, políticos y académicos, me permito presentar algunas análisis e ideas que puedan ayudar a construir una atmosfera de unidad y desarrollo organizativo[1].    

1.      La implementación es un campo de disputa con repercusiones políticas

Un lugar de discusión y debate en el desarrollo político organizativo de las FARC, gira alrededor de los logros de la implementación del acuerdo que tiene distintas y contrapuestas miradas y que, va configurando de una u otra manera matices y grupos que se articulan en las identidades interpretativas y las abanderan y presentan desde sus propias perspectivas críticas del proceso.  La valoración del proceso de implementación puede conducir a errores según la manera como se presente,  como se resalte lo positivo o lo negativo de la implementación y no la implementación como un campo en disputa que es la mejor manera de leerlo; en el caso de algunos dirigentes de FARC, esa no ha sido la óptica y eso puede llevar a que unos engrandezcan los problemas y otros lo minimicen, no necesariamente mostrando la complejidad del proceso y, es ahí, donde puede haber diferencias que tratadas de manera inadecuada puede hacer un gran daño a la organización y generar como se están produciendo significativas disidencias política que no necesariamente retoman el camino de la guerra.

La implementación es un proceso que en términos del acuerdo está planteado por lo menos para una o dos décadas y, como todo proceso, está sujeto a conflicto y a contradicciones, a disputas y a incumplimientos. Por eso es necesario leerlo como un campo de disputa y unificar fuerzas y solidaridades en favor de la implementación y, evitar por todos los medios,  que surjan la “desilusión”, el sentimiento de “engaño” y de “traición”, que aniquilan toda iniciativa y conducen a reacciones equivocadas que se toman más desde las emociones que desde la razón práctica. 

El acuerdo señala un marco de actuación, siempre y cuando se den unas reformas políticas previstas en él. Ahora cuando las reformas no se dan en los términos en que estaban previstos desde luego que se da una afectación fundamental. Pero no se puede reducir los avances de la implementación, ni a los desarrollos normativos o a las políticas públicas y las disposiciones institucionales que permiten la implementación, sino que hay que hacer un esfuerzo de análisis más complejo, que incluye lo que podía llamarse “efectos imperceptibles”.  Cuál es el efecto de un acuerdo de paz, más allá de lo que diga el acuerdo propiamente dicho.  Hay un efecto imperceptible que, tiene una traducción en los resultados electorales.  En el país hay unos acumulados de descontento, de cansancio, de inconformidad, de falta de horizonte político diverso y alternativo que no se habían expresado de manera clara por el desarrollo del conflicto armado y que al disminuir esté, el acuerdo genera unas condiciones políticas nuevas que posibilitan fenómenos relevantes en el campo de la lucha social, institucional y electoral. La movilización social generada a partir del 21N, hace parte de esos efectos imperceptibles, la inconformidad social y ciudadana retorno a las calles y retomo sus propias agendas reivindicativas y de lucha.  

Desde luego la calidad de los procesos de implementación define la calidad de los entusiasmos y los compromisos en el ámbito de la lucha política y/o siembran los escepticismos en la misma. Es, por esta razón tan importante, necesario tener unas expectativas de éxito incluso en el marco de un fracaso significativo.

Siendo importante el acuerdo como elemento cohesionador para la lucha y la disputa institucional, lo que está de por medio, más allá del acuerdo, es la existencia o no de la organización como actor político transformador, que es donde se va a centrar la ofensiva institucional contra el nuevo partido y contra su dirigencia, dentro de una estrategia perversa de judicialización creciente y criminalización que busca inhabilitarlos de forma permanente a través del miedo y la muerte política. A esta ofensiva externa es contraproducente sumarle las rencillas y las enemistades internas trabajadas incorrectamente en el escenario de los desarrollos político-organizativos.      

Contra el miedo y el dolor interno

La decisión audaz de salirle al país, de fortalecer el proyecto político, construir tejido social, más allá de la base guerrillera, sin enfrentarse con las bases que se tenían en los territorios, ni presionar los movimientos sociales y los liderazgos que influenciaba FARC y, que no acompañaron a FARC electoralmente y, después del congreso, tomaron distancia en razón que esos territorios hay tantas estigmatización, odio y deseo de venganza, otros actores armados operando, que no les resulta fácil ponerse a consideración publica para ser reconocidos bajo la denominación de FARC.

La reflexión es que la posibilidad de conectar allí con las poblaciones se está perdiendo, porque no hay como responder a una cosa que es legítima que es el dolor, la zozobra, la incertidumbre de futuro, la falta de seguridad y en general todo lo que está pasando en los territorios después de la dejación de las armas y durante la implementación y, esa situación no se transforma en lo inmediato, sino que es de tiempo largo. Esas son realidades que no se pueden esquivar. 

El proceso implica la construcción de un partido político a través del cual se pueda tener acceso a los procesos formales del Estado en el sistema de partidos y en el régimen electoral, pero que no se queda allí, sino que se comprometa también en participar e influir en la formulación de políticas y debates públicos a nivel local y nacional, a través de movimientos sociales, asociaciones campesinas, movimientos de trabajadores y estudiantes, de viviendistas, ambientalistas y mujeres, entre otros grupos y movimientos,  así como la creación de sus propios medios de comunicación y educación y, proyectos de desarrollo territorial y social. Todo eso está por darse y no se va generar solo, requiere de un partido organizado, unido, solido, que sepa tratar sus contradicciones internas, que este abierto a la crítica y dispuesto a ser con otros.

Hay que derrotar el miedo y el dolor del incumplimiento y espantar el fantasma de la traición para que pueda llevar la luz suficiente que permita ver con claridad el estado actual de la organización y la realidad de los caminos por recorrer.
 
 Transformar la cultura política para seguir tras los sueños.

Todo el proceso de transición de la guerra a la política legal tiene grandes retos organizativos y demandan de la trasformación de la cultura política de las FARC, conforme se ha demostrado a lo largo de este periodo de conflicto y aprendizajes:

Primero, requiere de la democratización organizativa interna que implica la capacidad para pasar de las estructuras de mando verticales, a una horizontal de las relaciones que posibilite la participación de los integrantes del partido en la toma de decisiones, desde la complejidad de los distintos niveles de formación y liderazgo político. Este proceso debe incluir algún grado de transformación de liderazgos, ofreciendo la oportunidad a todos los miembros (incluyendo a los jóvenes y a las mujeres) de participar en el proyecto político en todos los niveles.[2] El florecimiento de distintos matices debe ser visto, no como un problema, sino como parte de la riqueza política e ideológica del partido y como un reto para mantener en la diferencia los criterios básicos de la unidad organizativa.  

Segundo. Tal vez el trabajo más difícil y largo lo constituye el proceso de búsqueda de nuevos miembros de la organización entre las comunidades y la ciudadanía, militantes que interioricen los fundamentos políticos y programáticos de la organización, estén dispuesto a representarla y a liderar a nombre de ella procesos sociales y políticos, que vaya generando una disminución significativa de las resistencias, mayor aceptación y disposición para acompañar en las urnas sus aspiraciones políticas. Ese trabajo no da resultados de un día para otro, ni en coyuntura electoral, por bien elaborada y llamativa que sea la estrategia publicitaria, transformar la percepción del actor político construida desde su pasado como actor armado puede tomarse décadas, pero es el tiempo y el cambio significativo del lenguaje político, las estrategias de relacionamiento y de comunicación, la que comienza a dar resultados.

Tercero. Fundar una nueva práctica política después de años de haber vivido inmerso en las disciplinas de la guerra, no es fácil. Romper el ordenamiento de las estructuras militares y jerárquicas, hacia estructuras horizontales y democráticas es una de las tareas más urgentes y útiles para la organización, como lo es, igualmente, una renovación programática que logre interpretar en democracia las posibilidades y lógicas de los procesos de cambio, los recursos institucionales existentes para hacer la labor política y atender las demandas de la ciudadanía, las comunidades y los territorios, conforme a sus culturas, condiciones específicas, historias particulares y expectativas de calidad de vida.  

Cuarto. Modificar el lenguaje, las prácticas y las estrategias de relacionamiento con la institucionalidad democrática no implica renunciar a los ideales y a los propósitos que se defendieron durante décadas de lucha armada, si se entiende que ese era un medio y no un fin, y que los propósitos que condujeron a ese camino están por encima del medio en la propuesta política que se defiende. La organización tiene que superar el peso del síndrome de la “traición”, la sensación de “fracaso” y el sentimiento de “desmoralización generalizado” que suele producirse al enfrentar el rechazo social e institucional. Las militancias más sólidas del nuevo partido deben contribuir a mantener la unidad organizativa y la cohesión política, mas alla de las diferencias que puedan existir.  

Quinto. Una transformación exitosa se mide por el grado de sostenibilidad de la nueva organización con respecto a los aspectos organizativos y estratégicos y su permanencia en el tiempo. La historia del paso de organizaciones armadas a organizaciones políticas en nuestro país lo que han mostrado en lo esencial es que después de éxitos electorales significativos, las organizaciones se fueron diluyendo en otras organizaciones políticas hasta desaparecer, son los casos del Movimiento 19 de Abril(M-19), Esperanza Paz y Libertad (EPL) o la Corriente de Renovación Socialista (CRS). La puerta de entrada de las FARC, a la lucha electoral ha sido precaria, pero eso más que una derrota es un llamado de atención que es necesario atender sin angustia alguna.   

Sexto. También pude ocurrir, que algunas fracciones del grupo reincorporado frente al universo de obstáculos que van encontrando en el camino (incumplimiento de los acuerdos, persecución sistemática institucional, señalamiento social y comunicativo, asesinatos, falta de oportunidades para sobrevivir, estigmatización permanente…)  pueden volver a luchar o abandonar la lucha política por completo desapareciendo, o evolucionando hacia entidades políticas o delictivas. En la medida que las situaciones del postacuerdo se hace más difíciles, los procesos que fueron motivados con decidido compromiso y con esperanza de futuro pueden no consolidarse al caer en una especie de “trampa institucional”, que va lentamente deshaciendo los acuerdos, reduciendo sus alcances por el rechazo del sistema político existente que todavía no ha sido reformado en franco desconociendo de la importancia histórica de los procesos y su impacto en la sociedad. 

Séptimo. Para evitar este tipo de situaciones la nueva organización tiene que trabajar intensamente en el apalancamiento político de su vida institucional, estableciendo relaciones de participación en los procesos nacionales, regionales y locales en los espacios de gobernabilidad y gobernanza que se puedan alcanzar en los territorios y marcar las diferencias de comportamiento con las prácticas de gobierno tradicionales, lo que solo es posible a partir de la muestra de resultados.  
 
Si FARC resuelve los asuntos que tienen que resolver podrá sobrevivir al futuro como partido. Pero la primera urgencia que tiene la organización es leerse en el tiempo de la legalidad, de esa realidad institucional y política, compleja y perversa que es la colombiana y, desarrollar todos los esfuerzos necesarios, como proyecto ético y político, para poder sobrevivir como institución política en ese orden, que constituye por sí mismo la nueva maraña en la que va a tener que desarrollar sus luchas políticas y sociales detrás de la reformulación pragmática de sus sueños transformadores y para eso, no es útil el debate interno que aniquila, destruye y divide la organización.

A tres años de la firma del acuerdo, en medio de grandes dificultades, por las posturas del gobierno del NO, que se niega a la implementación del acuerdo en los términos en que este fue concebido y, utilizando un sofisticado sistema de simulación va deshaciendo cada uno de los puntos hasta reducirlos a su mínima expresión, la FARC, se mueve entre la resistencia política en el orden institucional y las dificultades para avanzar hacia la consolidación de su organización partidaria, duramente estigmatizada y atacada, preparando la segunda Asamblea Nacional de los Comunes, un largo e incierto camino les queda por transitar.

Que útil seria que instituciones y procesos como el Centro de Pensamiento y Seguimiento al Proceso de Paz (CPSPP) de la Universidad Nacional de Colombia, Defendamos la Paz y un grupo de notables, reconocidos por la organización ayudaran a desescalar el conflicto político interno de la organización y a que la misma encontrara una ruta exitosa para mantenerse de manera vigorosa y protagónica en el desarrollo de la lucha política democrática.


27 de Enero de 2020.  




[1] Algunas de estas ideas aparecen expuestas en el Libro FARC: El largo camino de la guerra a la lucha política democrática, que sale a la luz pública en el próximo mes de abril.
[2] Ver a este respecto. La transformación política de Grupos Armados y Prohibidos. Lecciones aprendidas e implicaciones para el apoyo internacional. Veronique Dudouet, Katrin Planta, y Hans J. Giessmann (Fundación Berghof)

viernes, 8 de marzo de 2019






ELN en la frontera y el conflicto Venezuela

Notas para un conversatorio


1.      La presencia del ELN en las zonas de frontera con Venezuela se remonta a los orígenes de la organización en Arauca, no es una presencia reciente y tiene un gran asentamiento poblacional y trabajo social y político, fundamentalmente, con población colombiana que ha colonizado y hace presencia en la franja fronteriza. Pero también con la población venezolana que comparte el proyecto de la revolución bolivariana desde los imaginarios del Chavismo. Existe en el ELN una afinidad política con esta revolución y una colaboración cercana con la misma en el marco de unidad de propósitos estratégicos de la lucha revolucionaria continental. 

2.      La extensión de la frontera venezolana con el territorio colombiano es de 2219 kilómetros especialmente en las zonas de la Orinoquia y la amazonia. Es una frontera porosa con distintos grados de intensidad del conflicto armado y social, siendo los estado de Zulia, Tachira y Apure los más complejos y los Estados de Bolívar y Amazonas apenas en colonización armada. Estos estados colindan con los departamentos de la Guajira, Cesar, Norte de Santander, Arauca, Vichada y Guania e involucran departamentos como Casanare, Boyacá,  Santander, Bolívar y Magdalena y regiones tan complejas como la del Catatumbo y el Sarare. 

3.      En esta frontera operan y han operado todos los actores armados ilegales y legales:

a.       Las FARC antes de la desmovilización con los frentes 19, 59, 41, 33, 10, 45 y 16 se extendieron desde el Zulia hasta el Amazonas, ahora las disidencias buscan recuperar ese espacio particularmente, las que orienta Gentil Duarte, Jhon 40 e Iván Mordisco, interesados en el desarrollo de una economía de guerra erigida sobre el narcotráfico y la minería ilegal.
b.      El EPL ha estado en la región del Catatumbo en el norte de Santander a través del Libardo Mora Toro, una disidencia del proceso de desmovilización de esa guerrilla en la década de los 90, profundamente cuestionada por sus extravagantes relaciones con el narcotráfico, pero con “altos” niveles de legitimidad entre la población campesina y cocalera. Esta estructura se ha extendido a zonas de Cauca y Nariño en el occidente del país. 
c.       El ELN ha desarrollado estructuras en estos territorios de manera permanente y se ha desdoblados hacia nuevas zonas, allí operan el Frente Nororiental que se controla desde la frontera Araucana, donde está el Frente Domingo Laín Sáenz, desde el que se han desdoblado varias estructuras hacia distintas regiones del país. También operan la comisión de frontera, los frentes  Camilo Torres Restrepo, Juan Fernando Porras, Armando Cacua y el Luis Enrique León Guerra, está la comisión seguridad del COCE, que se acompaña de fuerzas especiales y cuerpos milicianos, entre otras estructuras.
d.      Es una zona en donde hay presencia paramilitar especialmente en la frontera  con el Zulia, articulada a los fenómenos del contrabando de todo tipo, narcotráfico y oferta de seguridad.
e.      Esta el narcotráfico propiamente dicho cuyo interés principal es el manejo monopólico del negocio en las distintas fases de la cadena productiva, con sus respectivos ejércitos de seguridad.
f.        Opera la fuerza pública colombiana y la guardia Nacional Venezolana  en relaciones de alta incidencia en razón de la naturaleza compleja del conflicto con alianzas de connivencia con grupos y prácticas ilegales  que involucran un amplio repertorio de criminalidad entre la corrupción, el narcotráfico, el contrabando y prácticas de violencia criminal paramilitar.

4.      La presencia de estos actores se posibilita en el marco de unas características específicas que tiene en el orden social, administrativo y político toda la franja fronteriza:

a.       La ausencia de una presencia integral y permanente de los dos Estados (más allá de precarias presencia de  la fuerza pública), con una oferta amplia de política pública que garanticen derechos fundamentales y dinámicas de desarrollo e integración sólidas de mutuo beneficio.
b.      La marginalidad, el abandono y la inseguridad se extiende a lo largo de la frontera de los dos países alimentada por la incapacidad de los gobiernos locales para enfrentar las múltiples necesidades de los pobladores, lo que ha propiciado que los grupos ilegales, asuman la forma Estado.   Es una frontera porosa, frágil e insegura.
c.       Esta situación genera un escenario de confrontación y disputa en el que se benefician y se construyen relaciones mafiosas que combinan las actividades legales con las ilegales, la violencia con la convivencia tensa.
d.      Guerras territoriales por disputa de recursos, poblaciones, rutas como las del ELN y el EPL, o de estas dos organizaciones con las disidencias de las FARC y el paramilitarismo, y las que todos los grupos ilegales llevan con la fuerza pública de los dos países, es una zona de conflictos violentos y armados superpuestos.

El ELN en la FRONTERA   

5.      La expansión del ELN se ha dado a lo largo de toda la frontera, tanto dentro de Colombia, desde Catatumbo en Norte de Santander hasta el Vichada, como en Venezuela, desde El Zulia hasta el estado de Amazonas. Este crecimiento ha sido ampliamente documentado en detalle. No es una presencia itinerante sino sedentaria,  societal, militarmente “invisible”, de milicianos y fuerzas especiales, sin cuerpos de ejército densos. De trabajo social y político.

6.      La presencia del ELN en la frontera se mide en el control de los pasos fronterizos en el Zulia y en el Apure. En la administración de los corredores hacia el interior entre Zulia y Mérida y entre el Apure y Barinas, en la disputa por los territorios con recursos estratégicos en los estados de Bolívar y Amazonas, particularmente por el llamado Arco Minero del Orinoco, donde opera el Frente Rafael Blanco Flórez creado por el Domingo Laín Sáenz del Frente NorOriental. Allí operan con estructuras milicianas no institucionales de las Fuerzas Guerrilleras Bolivarianas, algunas de ellas formadas en escuelas del ELN. Por ser zonas mineras son de alta conflictividad y disputa permanente.  

7.      Al lado y lado de la frontera el ELN se ha ido extendiendo hacia el sur buscando copar en Colombia los territorios de Vichada y Guania con trabajo social y comunitario y ocasionalmente estructuras armadas que se desplazan a través de los ríos, del Lado de Venezuela busca copar los Estados de Bolívar y Amazonas.

8.      En el actual conflicto entre Colombia y Venezuela y la ofensiva contra Maduro y la revolución Bolivariana por parte de los Estados Unidos, los países de la región agrupados en el Grupo de Lima, la Comunidad Europea especialmente España, Francia y Alemania, la presencia del ELN en la frontera sirve más de pretexto para legitimar la intervención del gobierno colombiano en ese conflicto que para cualquier otra cosa. El peso específico de la relación del ELN con el gobierno Venezolano equivale a la de cualquier comité de solidaridad con la revolución bolivariana y el pueblo de Venezuela, frente a una potencial invasión militar, su capacidad de fuego frente a un hecho de esa naturaleza es prácticamente ninguno. Pero, en un proceso de resistencia de largo aliento, si podría jugar un papel destacado dado el modelo de guerra de resistencia, guerra flotante, que viene desarrollando desde hace algunos años.

9.      El ELN, solo estaría en capacidad de mover algunos pocos efectivos para participar en Venezuela en actividades militares a un costo muy alto frente a la posibilidad que los territorios en que tienen influencia pudiesen ser ocupados por otros actores armados ilegales.

1     Si se llegara a producir una intervención militar y Venezuela quedara en una situación de guerra civil, el papel del ELN, podría ser una activo de esa guerra en la modalidad de guerra flotante, que es una modalidad de guerra sin teatro de operaciones, sin territorios definidos, invisible,  que define blancos económicos, políticos y militares, y utiliza como armas centrales el tiro de alta precisión, los explosivos localizados y los nuevos desarrollos tecnológicos con drones y explosivos. Los cuerpos de fuerza especiales y los milicianos podrían cumplir un pequeñísimo papel en esa guerra.

      En general, en mi concepto, es muy poco lo que puede hacer el ELN como organización armada en el conflicto venezolano en una intervención militar externa, en el desarrollo de una guerra interna de largo aliento jugaría un papel más significativo, lo que le permitiría fortalecerse.                        
          


Panel sobre el conflicto Venezolano en la frontera con Colombia 

lunes, 4 de febrero de 2019




Pablito del ELN, comandante del Frente Domingo Laín, el sanguinario

Gustavo Aníbal Giraldo Quinchía, “PABLITO”
El hombre de guerra del ELN

La principal característica del Frente Domingo Laín Sáenz del ELN, que opera en la región de la Orinoquia colombiana, en los departamentos de Arauca, Casanare y Boyacá, es ser una guerrilla altamente societal, en el que se mesclan, en su origen,  los procesos de colonización, la movilización social campesina y popular, la ausencia institucional del Estado, el incumplimiento permanente de los distintos gobiernos con los acuerdos de los paros cívicos del Sarare, la corrupción estructural  y la economía petrolera que irrumpe en la década de los ochenta en los yacimientos de Caño Limón, que fortaleció su economía de guerra con las “contribuciones” hechas por las empresas transnacionales  que explotaron el petrolero y construyeron el oleoducto hasta Coveñas, especialmente la empresa Alemana  Mannesmann y la Occidental Petroleum (OXY) . 

El Frente Domingo Laín Sáenz constituye la estructura matriz desde la cual se han construido otros frentes y se han hecho las proyecciones de ocupación territorial en distintas regiones del país de manera exitosa. Pesa dentro de la organización guerrillera del ELN porque nace en un momento de crisis proporcionandole al conjunto de la guerrilla los recursos suficientes para que desarrolle su proceso de reconstrucción orgánica y política. Pero, sobre todo, porque es un modelo de organización guerrillera y control territorial exitoso. Esa estructura armada surge con un alto nivel de legitimidad social de la mano de una dirigencia campesina que emprende la lucha guerrillera movida por las necesidades de su propia seguridad y la de la población. La primera generación de mandos, la mayoría de ellos de edad avanzada, se preocupó por formar a los jóvenes en una serie de valores, compromisos y conductas revolucionarias que dejo en ellos unos dispositivos de comportamiento y cohesión muy fuertes, que se fueron radicalizando en el tiempo en razón de los retos que iban afrontado en la medida que se desarrollaba la confrontación armada.  

“Pablito” el hombre de la guerra   

Gustavo Aníbal Giraldo Quinchía, conocido con el alias de “Pablito”, hace parte de la segunda generación de mandos de la organización, jóvenes que se incorporaron a finales de la década de los ochenta y se posesionaron como mandos de estructura hacia mediados de los años noventa, es una generación que ha conducido desde entonces el frente Domingo Laín Sáenz, desarrollándolo y proyectándolo no solo territorialmente, sino, al interior del ELN con un discurso radical, soportado sobre la eficiencia operativa demostrada en la lucha contra la fuerza pública y una larga guerra  contra los frentes 10 y 45 de las FARC-EP. En la década de los ochenta cuando se produce la fusión del ELN con el MIR-Patria Libre dando origen a la Unión Camilista-Ejército de Liberación Nacional, es el único frente que sigue llamándose ELN y que revierte el nombre en el siguiente congreso.

“Pablito” es un hombre de origen campesino, de una familia modesta de trabajadores del campo provenientes de la colonización del Sarare, que hicieron parte de la Asociación de Usuarios campesinos y de las luchas sociales del Sarare.  Tiene una formación académica básica y una educación y cultura política construida en torno al estudio de un marxismo rustico al interior de las filas del ELN. Desde muy temprano despunto en la organización por sus habilidades en el campo de la acción militar como miliciano y como combatiente; su don de mando, su capacidad para sacar adelante operaciones contra la fuerza pública de manera relativamente exitosa, someter la institucionalidad del Estado regional y subordinar las empresas de contratistas y,  en general,  toda la economía de la región a los propósitos de la organización. Es un hombre introvertido y de pocas palabras que fue construyendo su autoridad en la forma de pensar y hacer la lucha armada y, de proyectar el Frente Domingo Laín Sáenz  sobre el territorio con metas de crecimiento medibles. Como llanero  es de un temperamento recio, capaz de tomar decisiones sin muchas cavilaciones cuando se trata de definir la vida y la muerte de quien considera sus enemigos, adversarios o miembros de la organización que hayan incurrido en faltas o delitos sancionados por sus propios reglamentos. A lo largo de su militancia en el ELN ha construido su figura y autoridad a través de un reconocimiento general en el que se combinan el respeto, la obediencia, la simpatía y el miedo.

Sobre su carrera al interior del ELN y su llegada al COCE

Su incorporación al ELN se da de manera temprana a través de una militancia en la que opero como miliciano, la experiencia ganada en ese accionar lo articula como guerrillero en el Frente Domingo Laín Sáenz desde donde se dispone que haga parte de la compañía Simacota. El frente es en lo esencial una estructura armada que cumple funciones sociales, políticas y administrativas del territorio, es el que se relaciona con la población, los sectores de la administración pública y productiva para definir su manera de funcionar en torno a los propósitos y fines de la organización en su área de influencia. La compañía es una estructura de ejército que se dedica única y exclusivamente a las acciones militares dentro de los objetivos que le fija el frente. Pablito, durante el periodo que hace parte de la comandancia de la compañía se articula desde allí a la dirección del frente como el mando militar del mismo. Es el hombre de las armas y el responsable de la guerra.

El desarrollo y crecimiento que va adquiriendo la estructura guerrillera hace que esta se desdoble en otros frentes que comienzan a copar territorios de los departamentos de Casanare y Boyacá, dando origen a una relación de frentes en la región de la Orinoquia que se conoce como el ABC( Arauca, Boyacá y Casanare), estas estructuras unidas a los desarrollos que tiene la organización en el Departamento del Norte de Santander, dan origen al Frente de Guerra Oriental, de la cual hará parte Pablito quien, con los comandantes de los otros frentes,  estará cargo de diseñar y desarrollar los operativos militares y las tareas de administración del territorio. La capacidad de coordinación y mando no solo ocupa el territorio colombiano y se extiende en él, sino que opera a lo largo de toda la franja de frontera con Venezuela, donde la organización ha estado desde sus orígenes construyendo desarrollo de su economía de guerra.

El Frente de Guerra Oriental cuyos orígenes están en el Frente Domingo Laín Sáenz, no reduce sus operaciones a los territorios que controla, sino que continua su extensión en el departamento del Vichada y la región del Catatumbo, construyendo relaciones con las otras estructuras del ELN las que copta en su proceso de crecimiento y las subordina a las orientaciones de su dirección. Bajo la conducción de Pablito y en acuerdo con el conjunto de la dirección del Frente Guerra las operaciones se extienden hacia el centro-oriente con el fortalecimiento de estructuras urbana en algunas de las capitales de su zona de operaciones incluyendo Bogotá.

El fortalecimiento de la economía de guerra lo desarrollan sobre actividades como la retención económica (secuestro), la extorsión a los actores productivos, el contrabando de gasolina, la presión sobre los contratistas de las obras públicas y las empresas extractivas transnacionales, la minería ilegal y el narcotráfico.  El control territorial es extremo en términos de las redes de vigilancia e inteligencia que poseen y el gran número de milicianos que operan en la región, unido a una población enmudecida por el miedo que se evidencia cuando la organización ordena desarrollar paros armados o la voladura sistemática y permanente del oleoducto Caño Limón Coveñas, en un territorio copado militarmente por el Estado y donde se han implementado todo tipo de estrategias y planes de confrontación al ELN.

El crecimiento del Frente de Guerra Nororiental que copa los departamentos de Arauca, Casanare, vichada, Boyacá, Norte de Santander y algunas regiones del Centro del país se le atribuye a la capacidad de Pablito para organizar, mantener y hacer crecer estructuras militares capaces de disputarle el territorio a otra organizaciones como los reductos del EPL en el Catatumbo o la presencia paramilitar en la frontera. Se señala que bajo el mando militar de Pablito se encuentra el 60%  de la organización lo que  le da en la práctica un alto poder y una significación y valor especial en las dinámicas internas de dirección del ELN.
No es propio de su naturaleza la disputa por el poder interno en la organización, en muchas ocasiones renuncio a ser miembros de la Dirección Nacional del ELN por su carácter provinciano, pero,  después de su captura en enero de 2008 por el Ejercito en Bogotá́ y su fuga de la cárcel de Arauca el 7 de octubre de 2009, no solo reconstruyo la capacidad operativa de la organización en pocos meses, sino, que se fue posesionando como el más destacado comandante militar de la organización lo que le permitió seguir escalando posiciones hasta ingresar a los altos mandos del ELN y convertirse en miembros del Comando Central (Coce), del que forman parte Nicolás Rodríguez Bautista, ‘Gabino’; Israel Ramírez Pineda, ‘Pablo Beltrán’; Rafael Sierra Granados, ‘Ramiro Vargas’  y Eliécer Erlington Chamorro alias ‘Antonio García’, a quien ‘Pablito’ llega a “acompañar” en el mando militar. Su ingreso al COCE se produce en el 2015 en el desarrollo del Quinto Congreso del ELN, en reemplazo de Oscar Santos, quien había fallecido como consecuencia de una prolongada enfermedad. 

“Pablito”  guerra y paz

El Domingo Laín ha sido desde sus orígenes un grupo radical y opuesto a las negociaciones con el gobierno en razón que son resultado del incumplimiento de acuerdos y eso los ha marcado profundamente; no obstante,  en los últimos años se han plegado a las orientaciones generales del congreso en razón de que las mismas lo que orientan no es negociar, sino,  en lo esencial,  “dialogar” y explorar la voluntad del gobierno de llegar a acuerdos y cumplirlos. Desde este planteamiento los diálogos son un lugar para explorar voluntades de transformación por parte del Estado y de acercamiento de las problemáticas de los territorios y de las poblaciones al país y a la comunidad nacional e internacional. Quito y la Habana, cuestionaron esa posición e introdujeron nuevos elementos de discusión sobre la paz en la organización que aún no han tenido más trámite que su voluntad manifiesta de seguir dialogando. Esa que es la postura de la organización es la postura de Pablito.  

El ELN y en particular el Frente de Guerra Nororiental mantiene su postura de continuar desarrollando una guerra de resistencia, que no estará más allá de lo que la organización viene realizando en materia de actividad militar desde hace varios años. Una guerra flotante con explosivos y tiro de alta presión dirigida a objetivos económicos, políticos y militares, por un cuerpo de acción militar difuso y desagregado en el territorio, con un altísimo costo para la población y los movimientos sociales.  

“Pablito” su situación ante la justicia

A Gustavo Aníbal Giraldo Quinchía, “PABLITO” se le atribuye todas las prácticas de violencia y guerra que se dan sobre el territorio donde opera el Domingo Laín Sáenz y el Frente de Guerra Nororiental, secuestros, voladuras de oleoductos, haber  ordenó el secuestro del Fokker de Avianca, la toma de Puerto Rondón (Arauca) y de Cubará (Boyacá), el asesinato del diputado araucano Édgar Guzmán y las extorsiones Ecopetrol y multinacionales y,  los secuestros de Ruth Morris y Scott Dalton, periodistas de Los Ángeles Times, delito que lo puso en la órbita de la justicia norteamericana y la extradición a ese país, también se le atribuye contrabando de gasolina, narcotráfico y minería ilegal. Su hoja de vida esta reportada a interpol y es considerado por la fuerza pública como un objetivo de alto valor.   

Notas Biográficas. 

https://www.eltiempo.com/justicia/delitos/quien-es-pablito-el-jefe-del-eln-en-arauca-31603418 Ene 2019 ... 'Pablito', cuyo nombre verdadero es Gustavo Aníbal Giraldo Quinchía, ha sido, desde el comienzo, uno de los grandes opositores del proceso ...
https://es.insightcrime.org/colombia-crimen-organizado/gustavo-anibal-giraldo-alias-pablito/Pablito ingresó al ELN en 1997, en Arauquita, y al año siguiente empezó a comandar la compañía Simacota que actuaba en ese territorio. [1] En el año 2000, ...
https://www.semana.com/nacion/articulo/pablito-del-eln-comandante-del-frente-domingo-lain-el-sanguinario/599211Hace 6 días ... Con el ataque en la Escuela de Cadetes este jefe guerrillero intenta dar un golpe de Estado dentro del ELN y demostrar al país que es el ...
https://www.elespectador.com/noticias/judicial/interpol-emite-circular-roja-contra-alias-pablito-jefe-del-eln-articulo-81838717 Oct 2018 ... A Gustavo Aníbal Giraldo Quinchía, a quien las autoridades y los guerrilleros del Ejército de Liberación Nacional (ELN) llaman Pablo o Pablito, ...
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https://www.las2orillas.co/pablito-el-comandante-del-eln-que-no-le-apuesta-aun-al-proceso-de-paz/11 May 2017 ... En el Sararé (Arauca) todos saben quién es Gustavo Giraldo, alias Pablito. Recuerdan que fue guerrillero desde que tuvo conciencia.
http://www.elcolombiano.com/colombia/paz-y-derechos-humanos/alias-pablito-del-eln-es-buscado-por-interpol-ID951119217 Oct 2018 ... Alias “Pablito”, cabecilla del Eln y comandante del Frente de guerra ... De alias Pablito se dice que es uno de los guerrilleros más reacios a ...
https://noticias.caracoltv.com/colombia/interpol-emitio-circular-roja-contra-alias-pablito-quien-estaria-en-venezuela17 Oct 2018 ... El pasado mes de febrero, el fiscal Néstor Humberto Martínez hizo una petición a la Interpol para que emitiera esa circular roja contra varios ...
https://www.elheraldo.co/colombia/alias-pablito-cabecilla-del-eln-es-buscado-por-192-paises-55494017 Oct 2018 ... Alias Pablito, cabecilla del Eln, es buscado por 192 países ... el jefe del ala militar del Eln conocido como 'Pablito', que tiene bajo su cargo el ...


martes, 27 de noviembre de 2018




Y…¿Cuál es la puerta de entrada?…

CARLOS MEDINA GALLEGO
Docente-Investigador
Universidad Nacional de Colombia

No me queda la menor duda que la movilización estudiantil universitaria ha sido exitosa. Una parte importante de los propósitos se han cumplido en lo que a mediano plazo puede alcanzarse, sin que el movimiento comience a mostrar la carga de fatiga que suele tener con el trascurrir de los días, las asambleas, las movilizaciones y el cambio de las atmosferas políticas, sociales y comunicativas que suelen acompañar estos procesos, para no hablar de las infiltraciones de la inteligencia y de los inaceptables hechos de provocación y violencia de grupos minúsculos irresponsables  y,  en la práctica, enemigos del movimiento y de su legitimidad.

Primero, es necesario señalar que ha sido un movimiento conducido por una causa legitima, reconocida por los más diversos sectores de la sociedad que han ampliado significativamente su base social de apoyo,  resaltar a propósito de los factores que lo legitiman, que es un movimiento que se nutre de los acumulados de las movilizaciones de 2011 e incluso de las que se dieron en el marco de la seguridad democrática: Este movimiento recoge los aprendizajes en relación con los repertorios, de la movilización, hacia unas formas más amplias, incluyentes y contundentes simbólicamente; y recoge además los análisis, los balances, las reivindicaciones y las propuestas que hasta el momento se han venido construyendo por parte de las generaciones que le precedieron; a él se han unido directivas, maestros universitarios, de básica y secundaria, trabajadores, egresados, padres de familia, sindicalistas, comunicadores alternativos y corporativos, comunidad nacional en Europa, académicos reconocidos internacionalmente de prestigio, músicos, artistas, folclorologos, comunidades étnicas, afro e indígenas,  es decir, una importante base social ampliada de solidaridad que es necesario mantener y proteger, porque reviste la lucha estudiantil de una legitimidad que por sí sola no puede alcanzar. Esa base social y ese apoyo es un logro significativo del movimiento que hay que ponderar en alta estima porque no es gratuito ni pertenece a ningún grupo es el resultado de la legitimidad de la causa que enarbola el movimiento.



Segundo, ha habido un desborde de imaginación y creatividad juvenil que se ha expresado a través de distintos medios y recursos en las redes sociales, con la elaboración de vídeos, explicaciones suficientes y didácticas, carteles, consignas y canciones, clases en los espacios públicos, grafitis estéticos, coros colectivos, música popular y clásica… entre otro centenar de manifestaciones como largas caminatas emprendidas por los estudiantes de provincia hacia la capital, todos aspectos renovadores de la protesta que se van constituyendo en un patrimonio social y cultural de la protesta estudiantil legitima, parte fundamental de su memoria y de su historia.   



Tercero. Si bien es desafortunado el camino seguido por los rectores en un acuerdo que desconoce a los maestros y a los estudiantes y el alcance del movimiento, ese acuerdo tampoco se hubiese podido lograr, con todos los cuestionamientos que se le hagan, sin la movilización estudiantil, su entusiasmo y su legitimidad. Total el acuerdo de los rectores, quiérase o no, es un logro del movimiento estudiantil, importante pero insuficiente. Por eso las marchas continuaron.

Cuarto. Hay una mesa institucional de conversaciones con el gobierno en la que se encuentran representadas todas las partes y se adelantan las discusiones de los propósitos inmediatos que se fijó el movimiento, que son importantes, pero coyunturales e insuficientes, pues los problemas de la educación en el país son estructurales. El solo hecho que esa mesa se mantenga deliberando y que de allí salga líneas de política publica que se puedan hacer ley de la república en materia de educación y financiación, constituiría un logro del mayor valor. Tener esa mesa en conversaciones es ya un logro,  una victoria en el sentido de que se constituye en un escenario de interlocución esperado por mucho tiempo en el que los estudiantes están representados en calidad de pares junto a otros actores determinantes en las políticas públicas de educación. 

Quinto. Desde hace décadas quienes hemos hecho parte del movimiento estudiantil hemos tenido como problema estructural el estar reivindicando agendas de coyuntura y resolviendo los problemas del día a día, de gobierno en gobierno. Eso no puede seguir así, a problemas estructurales soluciones estructurales y esas encarnan luchas de gran aliento, porque se toman tiempo y hay que acompañarlas con una organización estudiantil y una comunidad universitaria fuerte que se autorregula y sabe moverse con inteligencia en la lucha social y reivindicativa. La lucha no es por una ley, la lucha no es por un presupuesto, la lucha es por una política pública clara para la educación que se vea reflejada en la ley y en el presupuesto. Esa es la Lucha.

Históricamente los liderazgos estudiantiles han tenido dificultades a la hora de ponderar en la justa dimensión de lo posible los logros alcanzados y dar los saltos necesarios para abordar en su momento la nueva lucha con los acumulados de legitimidad que va dejando cada proceso, pero esta generación que hoy lidera las luchas estudiantiles tiene la posibilidad y el reto de logran tejer históricamente sus conquistas coyunturales en un propósito de logros estructurales de naturaleza estratégica. Hoy el movimiento debe tomar las decisiones que les corresponden para reclamar las victorias alcanzadas y entender que la lucha debe proyectarse en una perspectiva de largo aliento.

En mi concepto, los logros de este movimiento están alcanzados en lo que es posible, es necesario retornar a la normalidad académica, con una manifiesta disposición a movilizarse el próximo 13 de diciembre, retomar el semestre y continuarlo, dentro de la reprogramación institucional que se haga de manera flexible,  lo que se constituiría en un éxito más movimiento.

Es el tiempo de recoger la cosecha de una buena siembra. Mañana,  todos a marchar no solo por la educación, sino por la paz, contra la violencia, el incumplimiento de acuerdos, la corrupción y la política fiscal.  

lunes, 27 de agosto de 2018







INSUMOS PARA CONSTRUIR UNA RUTA POSIBLE DE DIALOGO ENTRE EL GOBIERNO DE IVAN DUQUE Y EL ELN

CARLOS MEDINA GALLEGO
Docente-Investigador
Universidad Nacional de Colombia
Centro de Pensamiento y Seguimiento al Proceso de Paz –CPSPP-

El proceso entre el gobierno del presidente Iván Duque y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) está en un estado latente de coma.  Todavía no se reactivan las conversaciones en razón no solamente de los incidentes de violencia armada que mantienen 9 personas retenidas-secuestradas por el ELN en los departamentos de Arauca y  Choco a la espera del desarrollo de un proceso humanitario  de liberación, sino que, adicionalmente, el nuevo gobierno se ha dado un tiempo prudencial de un mes que termina el próximo 7 de septiembre,  para hacer  consultas y estudios necesarios sobre la pertinencia o no de estos diálogos. 

Frente a esta situación y en favor de los mismos se podría señalar los siguientes puntos:

Primero.  Existe una voluntad explícita del Ejército de Liberación Nacional de continuar los diálogos y las conversaciones de paz con el nuevo gobierno del presidente Iván Duque, en el marco de los planteamientos que han definido su comportamiento histórico alrededor de la solución política al conflicto armado, cuyo cimiento esencial lo constituye la participación de la sociedad civil.

Igualmente, existe por parte del gobierno actual un interés en revisar el estado de ese proceso;  concertar los ajustes que sean necesarios, si consideran que el dialogo es viable, después de las consultas y análisis realizado durante el mes de balance y, retomar las conversaciones. El nuevo gobierno querrá darle a los mismos su propio enfoque y sello, y, si es posible, llevarlos a un lugar en el que se puedan obtener resultados tangibles en poco tiempo. 

Esto quiere decir que por ahora existe un interés manifiesto del ELN de mantenerse en diálogos y un interés latente del gobierno en su disposición para revisar lo alcanzado y mirar cómo se definen las rutas en el marco de la filosofía y el espíritu que anima el nuevo gobierno a este respecto. Es una oportunidad de las dos partes para hacer un proceso exitoso en la medida en que ambas han cuestionado los diálogos del gobierno anterior con las FARC.

Segundo. Si se mantienen las posturas que hasta ahora se han hecho explícitas por parte del gobierno nacional en cabeza del presidente Iván Duque y del Ejército de Liberación Nacional en la delegación de paz que se encuentra en la ciudad de La Habana,  las posibilidades que este diálogo marche en los próximos días resulta absolutamente inviable. 

Es necesario que una y otra parte asuman una actitud flexible y tengan desprendimientos en relación con las posibilidades de construir un escenario de conversaciones que responda a los intereses diferenciados de las partes en el marco de la construcción de un interés común:  La paz.
 
Si el gobierno sostiene, como lo ha manifestado, su enfoque de DDR, esto es,  desmovilización, desarme y reinserción con algún tipo de beneficio jurídico para los miembros del ELN,  esta guerrilla,  seguramente,  va a ser renuente a esa propuesta, pues en la práctica resulta el sometimiento de una guerrilla derrotada y ellos no se consideran en esa situación. 


Si el ELN mantiene la agenda que venía desarrollando con el presidente Juan Manuel Santos e insiste en el desarrollo de la misma y el poder avanzar en el camino de un cese bilateral al fuego el proceso va a ser inviable. 

Por ahora, lo que existe es una voluntad de partes para retomar, si las condiciones se dan, las conversaciones. Ese debe ser el punto de partida que hay que defender, esto es, mantener el proceso desprendiéndose absolutamente de todo lo que impida que el mismo se produzca. 

Esto implica la necesidad de que el ELN revise las posibilidad real de desprenderse de la agenda que venía desarrollando, manteniendo de ella aspectos que considere esencial en el marco del espíritu que la movía más que de las formulaciones literales de la misma que son esencialmente metodológicas.
 
Disponer la voluntad de las partes para recomponer la agenda de conversaciones de una manera acotada y alcanzable es un primer requerimiento qué tiene este proceso y, tanto el gobierno como el ELN deben flexibilizar sus posiciones.
Es necesario construir una agenda sustantiva que tome en consideración puntos de discusión que comprometan a las dos partes y definir la participación de la sociedad y si su carácter, en materia de lo propuesto,  es vinculante o incidente en las conversaciones.
 
El diálogo es entre el ELN y el gobierno nacional y el acuerdo debe ser de las dos partes en el que ambos logren de manera diferenciada sus propósitos con el mayor realismo posible y asuman las responsabilidades con la mayor objetividad y responsabilidad.

Un enfoque diferencial de estos diálogos estaría en poderlos desarrollara en los territorios con las poblaciones y sus respectivas problemáticas, que involucraran simultáneamente al gobierno nacional y los gobiernos locales, conjuntamente con las formas organizadas de la sociedad y el sector privado en la búsqueda de alianzas para la construcción territorial de paz y desarrollo.     

Tercero. Hay que saludar el pronunciamiento hecho por la delegación del ELN en relación con el tiempo de los diálogos. Señalar qué 4 años es suficiente tiempo para dialogar,  llegar acuerdos e iniciar la fase de implementación sobre bases firmes, es una buena noticia,  pues permite establecer cronogramas y calendarios claros al proceso de conversaciones y de acuerdos. 

La sociedad colombiana está saturada de los procesos de conversaciones de paz y el resultado de los mismos. Esto demanda de una estrategia comunicativa por parte del gobierno y del ELN, que permita nuevamente a la sociedad motivarse al respecto de la obligatoriedad de la paz en el marco del mandato constitucional. Los diálogos con el ELN  son una oportunidad para el nuevo gobierno de avanzar en las posibilidades de la paz completa y en la construcción de sus propias legitimidades tan duramente cuestionadas. Como no existe una política de Estado que obligue a los gobiernos a continuar procesos es fundamental que el diálogo, los acuerdos y las fases de implementación se den a lo largo de la actual administración.

Resulta de la mayor utilidad precisar los usos del tiempo, es necesario recuperar las experiencias que ha tenido el país en materia de conversaciones. Siempre debe tocarse en primera instancia qué es lo que se busca con los diálogos y definir con claridad metas y logros de futuro pues es a partir de allí que se construyen las confianzas y las certezas necesarias para tomar las decisiones requeridas.

El segundo tiempo de las conversaciones tienen que ver con el pasado esto es con lo que el conflicto dejó en materia de víctimas y de necesidad de verdad, justicia y reparación integral. Las víctimas se colocan al centro de este momento. Creo que en ese tema hay un camino andado del que no es fácil desprenderse y que habría que revisar y adoptar.
 
El tercer momento toma en consideración el presente qué es la terminación de la violencia política y de la guerra y que convoca el cese bilateral definitivo y la dejación de armas. Este punto no puede aniquilar los otros ni opacarlos, es un punto procedimental pero el esencial tiene que ver con la construcción de futuro y saldar cuentas con el pasado. Es posible que las dos partes puedan formular para el desarrollo de las conversaciones un gran pacto humanitario que desescale la confrontación armada y disminuya las hostilidades.   

Dos años de diálogos, conversaciones y acuerdos es suficiente. Dos años de implementación de acuerdos NO lo son, pero debe entenderse que todo acuerdo se va a tomar en términos de realizaciones una o dos generaciones, si no es que más, lo que hay que dejar establecido son los requerimientos institucionales y políticos necesarios para que el proceso siga andando sin dificultades.  

Cuarto. Seguramente habrá necesidad de definir la sede de los diálogos y las conversaciones y cuáles son los países garantes y acompañantes. Por la naturaleza del nuevo gobierno los diálogos no pueden soportarse sobre los apoyos de Venezuela y Cuba, pues no tendría presentación para ellos qué habiendo levantado el discurso político en la lucha contra el castrochavismo retomarán las experiencias bolivariana y cubana en el marco del nuevo proceso, con todo lo útiles que han sido. El papel de Cuba ha sido esencial como sede de diálogos con el ELN, incluso durante la administración de Álvaro Uribe Vélez.   Tal vez lo más pertinente es iniciar los diálogos en algún país amigo y garante que permita los ajustes de agenda pero, con el propósito de trasladar las conversaciones lo más pronto posible al interior del país con las debidas salvaguardas y protecciones para la comisión de paz del ELN, que contemple la solidaridad de la comunidad internacional y de la iglesia.  Si la participación de la sociedad es fundamental, lo mejor es tener la mesa de conversaciones al alcance esa participación. Un papel importante debe jugar España en estos diálogos en la medida que fue el país que metió al ELN en la lista de organizaciones terrorista en la comunidad europea y es quien debe sacarlo.

Quinto. Uno de los mejores y más sólidos patrimonios que han tenido los diálogos en las últimas épocas es el acompañamiento de la comunidad internacional. Pero es necesario señalar que ésta es pragmática, quiere ver resultados y quiere verlos lo más pronto posible en la medida qué los gobiernos y la comunidad internacional también se agotan, se desgastan. La comunidad internacional trabaja con sus propios tiempos, procedimientos y regulaciones, lo que requiere de las coordinaciones más técnicas y precisas. Es necesario tomar en consideración las sugerencias que pueda hacer las Naciones Unidas al respecto de su participación en estos procesos en las tareas de monitoreo y verificación, buscando que se realicen con todos los requerimientos de tiempo y tramites.  
 
Sexto. La mesa de conversaciones es una escuela de aprendizajes y una fuente de emanación de toma de decisiones. Por esto,  no debe preocupar la postura con que llegue el gobierno y el ELN a la mesa pues seguramente en la medida en que los diálogos vayan realizándose y los propósitos del mismo se vayan alcanzando, las decisiones fundamentales se irán produciendo, entre ellas, la decisión de colocar fin a la guerra y hacer formalmente efectiva la premisa de separar las armas de la política.
 
Séptimo. Las tensiones con Venezuela y la presencia permanente del ELN en el territorio fronterizo de este país no deben ser un obstáculo para desarrollar las conversaciones de paz,  por el contrario, debe ser una razón más para superar el conflicto y distensionar las relaciones de vecindad. No creo en la estupidez de llegar a pensar en un conflicto armado entre las dos naciones pues los objetivos estratégicos de ese conflicto golpearían profundamente a los dos países y sus respectivas economías. Economías ambas extractivistas dependientes del petróleo.
 
Pienso que ningún papel significativo podría jugar el ELN en esa guerra. Tampoco soy de los que piensa que el ELN se haya convertido en una guerrilla binacional. La doble  nacionalidad y cedulacion es propia de las zonas de frontera y en el caso de la frontera venezolana hace décadas que el ELN la habita.
 
Octavo. No es bueno colocar líneas rojas en los inicios de la conversación por ninguna de las dos partes. Cuando se trata de buscar la forma de poner fin a un conflicto armado como el colombiano se debe disponer de la mayor amplitud posible para poder dialogar. Las líneas rojas impiden avanzar a las conversaciones y se consumen los tiempos. Las agendas cuando son objetivas lo que hacen es  reflejar la correlación de fuerzas en el campo de batalla y ellas mismas en la práctica se van ajustando a los acuerdos posibles.

Noveno. El peor escenario que podría ocurrir es dar por terminadas las conversaciones y retomar la confrontación, porque ya lo tiene advertido la comunidad internacional y los organismos multilaterales que definen las rutas de inversión del sistema financiero global, la paz es un insumo productivo que ofrece seguridad material y jurídica a las posibilidades de inversión en la economía nacional. Nadie invierte en un país en guerra, cualquiera que sea la forma en que se presente.


Diez. Es necesario derrotar el pesimismo, aprender de Gaitán que lo imposible no es más que lo difícil visto por ojos donde no ha nacido la fe y ha muerto la esperanza y, en este país, no ha ocurrido ni lo uno ni lo otro.